
La
Unidad, Un Llamado a la Iglesia de Cristo: Pero no ruego
solamente por estos, sino también por los que han de creer
en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como
tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos
sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”.
Juan
17:20-21 
La
Unidad del Espiritu: Yo,
pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es
digno de la vocación con que fuisteis llamados: con toda humildad
y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros
en amor, procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo
de la paz: un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis
también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios
y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos”.
LA UNIDAD
DE LA IGLESIA
El último gran avivamiento ocurrirá
a traves de la unidad de la Iglesia: Los tiempos difíciles
que estamos viviendo de orden social, económico y político,
al igual que los continuos desastres producidos por los fenómenos
naturales, son señales inequívocas de que la venida
de Cristo esta más cerca de lo que creemos. La palabra de Dios
dice en Mateo 24:33 que “…cuando veáis
todas estas cosas conoced que está cerca, a las puertas”.
Del mismo modo, sabemos que justo antes de su venida, ocurrirá
un gran avivamiento espiritual, simbolizado con la lluvia tardía
del cual habla la palabra de Dios en Óseas 6:3
"… y vendrá a nosotros como la lluvia….tardía”,
la cual es dada por Dios para los tiempos establecidos de la siega.”
(Jeremías 5:24).
Santiago
5:7 dice ”Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta
la venida del Señor, mirad como el labrador espera la lluvia
temprana y tardía”. El profeta Joel dice en Joel
2:23 “Vosotros también alegraos y gozaos en
Jehová; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y
hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía
como al principio”
Para los creyentes en Cristo, que tenemos oídos para oír,
y ojos para ver, es claro entender que el catalizador del gran avivamiento
que precederá la venida de Cristo ocurrirá por una manifestación
poderosa del Espíritu Santo para satisfacer la sed insaciable
de la gente de conocer la palabra de Dios.
Esto
ocurrirá, como resultado de la desesperanza que inundará
la tierra, la multiplicación de enfermedad extrañas
incurables, las amenazas de guerras, el incremento del hambre, y el
extraño aumento de los desastres naturales. Justo en
este momento, la iglesia de Cristo en la tierra experimentará
una necesidad poderosa de unidad. Se olvidarán de
sus barreras doctrinales que las separan, y sin perder sus estilos,
hallaran en el mensaje salvador de Jesucristo por su sangre redentora
la única y poderosa raíz que las une.
Así como en la lluvia temprana del día de Pentecostés
de Hechos 2:1-19, el Espíritu Santo se manifestará
con señales poderosas y milagros sobrenaturales. Como resultado,
millones de personas acudirán a los pies de Cristo. Un preámbulo
inequívoco de los preparativos de la segunda venida de Cristo
en el arrebatamiento de los escogidos que se menciona en I
Tes. 4:16, justo antes que venga el día del Señor
grande y manifiesto (Hechos 2:20).
